El hombre necesita alimentarse para vivir. Los nutrientes presentes en los alimentos le aportan la energía necesaria para hacer frente a las actividades diarias y mantener en funcionamiento su organismo.
Para estar sano y mantener un rendimiento óptimo todos los días es necesario seguir una dieta saludable y equilibrada. Ésta se consigue combinando los alimentos de forma efectiva para ingerir los nutrientes necesarios de acuerdo con la edad, el sexo y el nivel de actividad física.
Muchas enfermedades están directamente relacionadas con una mala dieta mantenida a lo largo de los años: obesidad, trastornos cardiovasculares, cáncer, osteoporosis, hipertensión y diabetes tipo II.
Proteínas, hidratos y grasas, en el equilibrio está la clave.
Hay tres nutrientes presentes en la naturaleza: las proteínas, los carbohidratos azúcares y las grasas. Una alimentación sana pasa por combinarlos todos de forma adecuada. La correcta proporción que daría lugar a una dieta equilibrada sería la siguiente.
-Entre un 15% y un 20% de los nutrientes deben ser proteínas. Cumplen una función de construcción y regeneración del tejido muscular y de transporte de otros nutrientes, entre ellos las grasas.
-Entre un 25% y un 30% deben ser grasas. Estos nutrientes son empleados por el organismo fundamentalmente para producir energía.
-Entre el 50% y el 60% deben ser hidratos de carbono. Al igual que las grasas, los carbohidratos son usados por el organismo principalmente para generar energía.
Ejercicio
El ejercicio regular y una dieta saludable pueden traer muchos beneficios, incluyendo más energía, felicidad, salud y hasta una vida más larga. El ejercicio y la dieta son elementos fundamentales para determinar la salud en general de una persona, y hacer a ambos parte de tu estilo de vida puede producir una gran diferencia en cómo te ves y sientes.Llevar una vida activa produce beneficios físicos, psicológicos y a nuestra salud. Está demostrado que el sedentarismo es un factor de riesgo para la salud y desarrollo de enfermedades crónicas. Para reducir esta amenaza, debemos incorporar a la actividad física en nuestra rutina diaria.
El ejercicio regular y una dieta saludable pueden traer muchos beneficios, incluyendo más energía, felicidad, salud y hasta una vida más larga. El ejercicio y la dieta son elementos fundamentales para determinar la salud en general de una persona, y hacer a ambos parte de tu estilo de vida puede producir una gran diferencia en cómo te ves y sientes.Llevar una vida activa produce beneficios físicos, psicológicos y a nuestra salud. Está demostrado que el sedentarismo es un factor de riesgo para la salud y desarrollo de enfermedades crónicas. Para reducir esta amenaza, debemos incorporar a la actividad física en nuestra rutina diaria.
El movimiento se relaciona con la totalidad de energía que se gasta al moverse y la actividad física comprende por ejemplo, caminar, andar, montar bicicleta, subir escaleras. Si estas actividades se planifican y estructuran con la finalidad de estar en forma se denomina ejercicio físico y cuando se habla de deporte, entran en juego además las normas y competencias, aun cuando también es ejercicio físico.
Por lo general, nos consideramos sanos hasta que experimentamos una clara señal de enfermedad, éstas pueden ser: glicemia alta, enfermedad cardiovascular, hipertensión, colesterol alto, entre otras. No hay que esperar este momento, debemos comenzar temprano a tomar medidas preventivas para reducir los factores de riesgo, tales como la modificación de ciertos hábitos en la alimentación y aumentar la práctica regular de actividad física, ésta con mucha frecuencia se ignora debido a que exige tiempo y esfuerzo, aun cuando los beneficios para nuestra salud son incalculables.
La actividad física es importante tanto para mantener el peso adecuado como en toda iniciativa para bajar de peso, pero fundamentalmente, regula el porcentaje de grasa corporal, ya que durante el ejercicio y posterior a él, se gastan calorías. La actividad física regular puede ayudar a controlar mejor el apetito y lograr el equilibrio, entre ingestión y gasto de calorías. La actividad aeróbica de baja intensidad, no conduce a un mayor consumo de calorías a partir de las grasas. El ejercicio aumenta la movilización de lípidos o grasas del tejido adiposo.
Las investigaciones han determinado que para la mayoría de las personas, un programa individualmente de ejercicios como complemento a sus actividades cotidianas, es fundamental mantener un nivel de salud óptima.
Antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, toda persona considerada de alto riesgo de enfermedades coronarias, debe someterse a una evaluación médica completa.
El deporte y las actividades recreativas son apropiados para el mantenimiento de niveles deseables, pero generalmente no lo son para el desarrollo de un buen nivel, en personas que no están en forma. Hay que usar primero actividades de acondicionamiento para alcanzar el nivel deseado y luego cambiar a las actividades deportivas y recreativas.
Los cuatro factores básicos de un programa de ejercicio son el tipo, la frecuencia, la duración y la intensidad; el programa debe incluir una o más actividades de resistencia cardiovascular acordes con las necesidades y las preferencias individuales, a fin de mantenerse motivados. La frecuencia óptima del ejercicio es de tres a cinco días de entrenamiento por semana, con un tiempo variable de acuerdo a las necesidades individuales.
La frecuencia cardiaca es uno de los métodos para controlar la intensidad del ejercicio, ya que está muy relacionada con el esfuerzo del corazón y permite controlar el incremento progresivo del ritmo del entrenamiento al mejorar el nivel de preparación. La actividad física se debe considerar como un entrenamiento para toda la vida. Los beneficios de un buen programa de ejercicios se pierden rápidamente cuando se abandona dicho programa.
Una sesión de ejercicio debe comenzar con un calentamiento y ejercicios de estiramiento, a fin de preparar los sistemas cardiovascular, respiratorio y muscular, para trabajar más eficazmente y evitar lesiones posteriores. No olvidar la hidratación aun cuando no se tenga sed.
Beneficios de dejar el tabaco
Si usted es fumador, debe dejar de fumar, aunque esto puede ser difícil. La mayoría de las personas que han dejado de fumar hicieron al menos un intento infructuoso en el pasado. Vea los intentos pasados por dejar de fumar como experiencias de aprendizaje y no como fracaso. Hay muchas razones para dejar de consumir tabaco. El consumo prolongado de tabaco puede aumentar el riesgo de muchos problemas de salud serios.
Beneficios de dejar el tabaco:
- Su aliento, ropa y cabello olerán mejor.
- Su sentido del olfato retornará y los alimentos sabrán mejor.
- Sus dedos y uñas de las manos lentamente perderán el color amarillo.
- Sus dientes manchados lentamente se pueden volver más blancos.
- Sus hijos estarán más saludables y serán menos propensos a empezar a fumar.
- Será más fácil y más barato encontrar un apartamento o cuarto de hotel.
- Se le puede facilitar más conseguir un trabajo.
- Los amigos tendrán más disposición para estar en su automóvil o su casa.
- Puede ser más fácil encontrar una pareja. Muchas personas no fuman y no les gusta estar entorno a gente que fume.
Beneficios para la salud
Algunos beneficios para la salud comienzan casi inmediatamente también, pero cada semana, mes y año sin consumir tabaco su salud mejora aún más.
- A los 20 minutos de dejarlo: la presión arterial y el ritmo del pulso bajan a la normalidad y la temperatura corporal de las manos y pies se incrementan al nivel normal.
- A las 8 horas de dejarlo: los niveles de monóxido de carbono en la sangre bajan y el nivel de oxígeno en la sangre se incrementa a niveles normales.
- A las 24 horas de dejarlo: el riesgo de un ataque cardíaco súbito disminuye.
- A las 48 horas de dejarlo: las terminaciones nerviosas comienzan a regenerarse y los sentidos del olfato y el gusto se comienzan a normalizar.
- De 2 semanas a 3 meses de dejarlo: mejora la circulación y se hace más fácil caminar. Los pulmones trabajan mejor y las heridas sanan más rápidamente.
- De 1 a 9 meses de dejarlo: usted tiene más energía. Los síntomas relacionados con el tabaquismo tales como tos, congestión nasal, fatiga, y dificultad respiratoria mejoran. Usted tendrá menos enfermedades, resfriados y ataques de asma. Gradualmente ya no volverá a tener dificultad para respirar con las actividades diarias.
- Al año de dejarlo: el riesgo de cardiopatía coronaria es la mitad que el de alguien que aún consume tabaco.
- A los 5 años de dejarlo: la tasa de muerte por cáncer de pulmón disminuye casi en un 50% comparada con la de fumadores de 1 paquete al día; el riesgo de cáncer de la boca es la mitad que el de un consumidor de tabaco.
- A los 10 años de dejarlo: los riesgos de cáncer disminuyen. El riesgo de accidente cerebrovascular y cáncer pulmonar ahora son similares a los de alguien que nunca ha fumado.
Otros beneficios para la salud del hecho de dejar de fumar abarcan:
- Menor probabilidad de coágulos de sangre en las piernas que puedan viajar a los pulmones.
- Menor riesgo de disfunción eréctil.
- Menos problemas durante el embarazo, tales como bebés nacidos con bajo peso, parto prematuro, aborto espontáneo y labio leporino.
- Riesgo más bajo de esterilidad debido a daño en los espermatozoides.
- Dientes, encías y piel más sanos.
Los bebés y niños con quienes usted vive tendrán:
- Asma que es más fácil de controlar.
- Menos visitas al servicio de urgencias.
- Menos resfriados, infecciones del oído y neumonía.
Menor riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).


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