La conversación
Gran parte de nuestra
existencia la pasamos hablando, solicitando y dando informaciones, opinando,
discutiendo, comentado, conversando. Hablar es expresar el pensamiento por
medio de la palabra y constituye el acto de comunicación humana por excelencia.
El término conversar
lo relacionamos con el ejercicio de la plática entre dos o más personas,
caracterizado por la espontaneidad del flujo de la información, la sencillez,
la naturalidad, el uso de expresiones del lenguaje coloquial y la atmósfera
amena en que se desarrolla, lo cual no significa vulgaridad ya que en ella se
ponen de manifiesto los rasgos de la personalidad de los interlocutores, sus
conocimientos, su educación formal, sus convicciones, su formación cultural, en
fin, su competencia comunicativa. La conversación puede surgir entre personas
que se encuentran por primera vez en cualquier sitio público donde se pasa
cierto tiempo y se establece comunicación con una o varias personas de manera
informal e improvisada.
Puede darse también
entre personas en las que ya existen lazos de amistad a las que une determinado
grado de afecto y se encuentran vinculadas generalmente por intereses comunes
que provocan indagaciones y comentarios. En la conversación, tal como se
manifiesta en la vida cotidiana por las necesidades apremiantes de la
comunicación, se dan las características del lenguaje coloquial entre las que
pueden citarse las siguientes:
• Carácter
improvisado, espontáneo. Interesa más el contenido que la forma. Predomina lo
afectivo
Contacto y
comunicación simultánea en la conversación.
• Contacto directo y
comunicación simultánea. Se incluye la comunicación no verbal
• Predomina la forma
oral del habla. Algunas incorrecciones gramaticales que pueden pasar
inadvertidas. Abundan las pausas, las omisiones y las interrupciones
• Predominan las
valoraciones subjetivas sobre las objetivas.
Para sostener una
conversación, se hace necesaria la práctica dirigida y consciente con el
objetivo de desarrollar esta capacidad y adquirir ciertas habilidades conocidas
como “normas de la conversación”:
• Saber escuchar.
• Ordenar
adecuadamente las ideas.
• Emplear
acertadamente el vocabulario.
• Saber cómo iniciar
una conversación.
• Saber cómo mantener
una conversación.
• Saber cómo derivar
de un tema a otro.
• Saber cómo imprimir
belleza y energía a su conversación.
Formar buenos
conversadores es uno de los propósitos a lograr en los niños, adolescentes y
jóvenes; de ahí la importancia de prestar suma atención a este tema y propiciar
las situaciones que permitan el desarrollo de esta habilidad en el marco no
solo de la escuela, también en el marco familiar y en cualquier lugar que sea
posible. Una discusión permite plantear puntos de vista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar..