jueves, 5 de febrero de 2015


La conversación
Gran parte de nuestra existencia la pasamos hablando, solicitando y dando informaciones, opinando, discutiendo, comentado, conversando. Hablar es expresar el pensamiento por medio de la palabra y constituye el acto de comunicación humana por excelencia.
El término conversar lo relacionamos con el ejercicio de la plática entre dos o más personas, caracterizado por la espontaneidad del flujo de la información, la sencillez, la naturalidad, el uso de expresiones del lenguaje coloquial y la atmósfera amena en que se desarrolla, lo cual no significa vulgaridad ya que en ella se ponen de manifiesto los rasgos de la personalidad de los interlocutores, sus conocimientos, su educación formal, sus convicciones, su formación cultural, en fin, su competencia comunicativa. La conversación puede surgir entre personas que se encuentran por primera vez en cualquier sitio público donde se pasa cierto tiempo y se establece comunicación con una o varias personas de manera informal e improvisada.
Puede darse también entre personas en las que ya existen lazos de amistad a las que une determinado grado de afecto y se encuentran vinculadas generalmente por intereses comunes que provocan indagaciones y comentarios. En la conversación, tal como se manifiesta en la vida cotidiana por las necesidades apremiantes de la comunicación, se dan las características del lenguaje coloquial entre las que pueden citarse las siguientes:
• Carácter improvisado, espontáneo. Interesa más el contenido que la forma. Predomina lo afectivo
Contacto y comunicación simultánea en la conversación.
• Contacto directo y comunicación simultánea. Se incluye la comunicación no verbal
• Predomina la forma oral del habla. Algunas incorrecciones gramaticales que pueden pasar inadvertidas. Abundan las pausas, las omisiones y las interrupciones
• Predominan las valoraciones subjetivas sobre las objetivas.
Para sostener una conversación, se hace necesaria la práctica dirigida y consciente con el objetivo de desarrollar esta capacidad y adquirir ciertas habilidades conocidas como “normas de la conversación”: 
• Saber escuchar.
• Ordenar adecuadamente las ideas.
• Emplear acertadamente el vocabulario.
• Saber cómo iniciar una conversación.
• Saber cómo mantener una conversación.
• Saber cómo derivar de un tema a otro.
• Saber cómo imprimir belleza y energía a su conversación.

Formar buenos conversadores es uno de los propósitos a lograr en los niños, adolescentes y jóvenes; de ahí la importancia de prestar suma atención a este tema y propiciar las situaciones que permitan el desarrollo de esta habilidad en el marco no solo de la escuela, también en el marco familiar y en cualquier lugar que sea posible. Una discusión permite plantear puntos de vista.

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